sábado, 29 de octubre de 2011

Presentación de "EL JUEGO INFINITO" en Bilbao

La segunda novela de J. Carlos Martínez -cuarto libro publicado- "El juego infinito" (Editorial DOSSOLES) fue presentada en La Librería de Deusto (Deusto - Bilbao) el pasado 18 de Octubre. Rakel Sáiz, actriz y profesora de esgrima, hizo de maestro de ceremonias y ayudó como rapsoda en la lectura de textos. Pablo Zapata, reconocido escritor afincado en Bilbao, disertó brevemente sobre los valores literarios de la novela. El autor creó en el público el gusanillo de desear leer el libro.

El acto fue sencillo, ágil, variado y apreciado por todos los asistentes.




Al final del acto se tomó un vino, que tan bien sentó a los asistentes.


Un momento de la lectura de textos:


Agradecimiento a todos los asistentes por este apoyo incondicional al autor y a un libro que ha entrado con muy buen pie ya en varios centros escolares de Bilbao.

miércoles, 19 de octubre de 2011

El juego infinito. Novela de J. Carlos Martínez.  
Una historia de adolescentes durante un curso escolar, contada con mucho cariño y delicadeza.


El Juego Infinito – Contraportada

La vida es sólo un juego. Nada mejor que un grupo de adolescentes durante un año escolar para jugarlo y comprenderlo. Sin embargo, en ese tiempo, en algún momento, se darán cuenta de que no son ellos sino alguien quien dirige los hilos por encima de reglas y convenciones sociales. Así van descubriendo la vida, con pasión y alegría, aunque también con sufrimiento.
A lo largo del curso aparecerán situaciones y acontecimientos inesperados  cargados de nuevas emociones y palabras que les ayudarán a  jugar, a veces peligrosamente, en el tablero de la existencia.

El juego infinito es una historia de adolescentes en la que el lector volverá a recordar esta etapa  de la vida, sus emociones,  sus sentimientos,  la amistad y el amor, que hacen de la existencia el mejor de los juegos.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Kart-eando en Quijas


Kart-eando en Quijas

No hay duda de que todos los kartings tienen un encanto especial que no todo el mundo es capaz de ver o de valorar. Y si tal encanto se multiplica en una carrera por equipos, no es menos la diversión y la magia cuando uno conduce sólo por el mero placer de conducir, de disfrutar, como G.M. ¿O no?

sábado, 30 de octubre de 2010

¿Hay algo mejor que los sueños?

 ¿Hay algo mejor que una ilusión, que un sueño?
Los sueños, las ilusiones -si lo son- nunca se abandonan, aunque a veces haya que dosificarlos para no morir en el camino. Así, en la foto, vemos a G.M. con su primer alumno y amigo, Antonio.


Las ilusiones traen buenos compañeros,

lunes, 25 de octubre de 2010

13.- Todos los caminos llevan a Santiago

Todos los caminos llevan a Santiago


El último día que haces el Camino, de alguna forma, uno siente, y soporta, una suave melancolía, la sensación de que abandonas un primitivo paraíso perdido. Y no me refiero tanto a llegar a Compostela cuanto a hacer el último recorrido que haces del Camino. En mi caso, y sin pretenderlo, ocurrió en el día o etapa número 13. Mi número mágico. Una vez más en mi vida, y sin programarlo, el 13.
Ante la clara dificultad de volver a Hontanas para recuperar el coche, a las seis de la mañana lo llevé a Castrojeriz, supuesta gran ciudad en la provincia de Burgos, al menos cuando tenía diez años  y estudiaba geografía. Aparqué junto a la magnífica y singular colegiata y deshice el camino  a pie en busca de mis compañeros.
En la colegiata, a las 6:45 ya habían hecho su primer alto en el camino unos diez peregrinos, entre ellos las dos chicas alemanas de San Juan de Ortega con quienes si bien no había tenido la oportunidad de hablar con ellas, sí nos llevábamos saludando, tarde o temprano, todos los días desde entonces. Me observaron ir en dirección contraria. Noté su asombro, aunque no dijeron nada.
Alcancé el crucero  de la entrada del pueblo y durante veinte minutos sólo encontré un grupo de otros seis peregrinos, todos desconocidos.
-¿Estás seguro que a Santiago se va en esa dirección? Me preguntaron con guasa.
-¡Seguro! ¡Todos los caminos llevan a… Santiago!
-Pues ánimo y que el mejor llegue el primero.
Amanecía y en aquella increíble llanura de olores a tierra y cereal cortado y recogido, prácticamente por primera vez en todo el Camino me sentí solo, conmigo mismo. Los sentidos comenzaron a abrirse de forma diferente al compás de las distintas tonalidades del sol del amanecer y la mente también comenzó a mostrarse más lúcida.
Todas las preguntas que no me había hecho en el Camino, que no habían tenido oportunidad de salir, surgían ahora a borbotones, como géiseres, haciéndome consciente de las sensaciones de estar bien y de formar parte del universo con el sentido de ser sólo una minúscula parte sin importancia de él. Comenzó a aflorar el pensamiento libre, dirigido por los sentidos, las percepciones, las sensaciones internas. Todo  dentro de mí se revolucionó. Era feliz, sin saberlo, sin pensarlo, sin detenerme.
-¡El camino está en la otra dirección! –intentaba convencerme un hombre con quien sólo gastaba el saludo.
-¿Estás seguro? –intenté poner una migaja de duda a su afirmación.
-¡Ay, ay, ay! –movió la cabeza Alan, el escocés de unos 40 años en señal de preocupación y con su deje anglosajón- ¡Demasiado vino por las mañanas!
Caminé 15-20 minutos más escuchando lo que había leído alguna vez en algún sitio: el sonido de las aves, el fru-frú  casi imperceptible de las hojas, el último grillo de la noche, mi propio andar, los golpes de mi propio corazón bombeando al compás de los pies.
-¡Carlos! –gritó en tono menor Lee, el coreano, sorprendido en extremo- ¡El Camino es por allá!
-¡Cielos! -contesté dándome una palmada en la frente- Es que…he olvidado algo muy importante.
-¿En Hontanas? –y apiadándose de mí- ¿Qué has olvidado?
-¡A mis amigos! –exclamé con los ojos desorbitados por lo increíble de la afirmación.
-¡Tus amigos! –repitió incrédulo, sin saber cómo reaccionar.
Lee caminaba junto a una chica rubia y bajita, de Burgos, y un cuarentón palentino, muy lejos de su soledad por la Rioja.
Cruzar bajo el gigantesco arco gótico del convento de San Antón, arco de tiempo para el peregrino, es un regalo para la vista y arco un triunfo para el corazón. Uno lo personaliza y se siente como los antiguos emperadores romanos cuando lo atravesaban en loor de multitudes, aquí en loor de campos, olores y soledades.
También se cuestionó mi dirección el pequeño coro de ángeles de Tosantos, y los italianos del atardecer de Hontanas, y la sudamericana del supermarket…
De alguna manera, toda una hilera interminable de peregrinos pasaban frente a mí para darme su último saludo, su último adiós.
-Acabo hoy, Buen Camino –era, siempre, la frase elegida de despedida.
Si lo hubiera programado  para despedirme en loor de multitudes no hubiera salido tan perfecto. Mas, en las interminables horas de la jornada volvería a encontrarme con algunos de ellos, en una iglesia, al final de una cuesta, junto a una fuente… Con Lee, en menos de 24 horas llegaríamos a decirnos adiós hasta cinco veces.
¿Tienen, pues, sentido las despedidas?
-Bueno, Lee…
-OK. 27th December. I´ll pray for you.
-OK. 27th. Texas.

Finalmente, ocurrió la historia de Candelas.

Una vez que montamos en el Skoda con la sensación de abandonar algo que, sin saberlo, había sido importante durante esos 13 días en nuestras vidas, como última visión y recuerdo aparecieron las dos chicas alemanas, haciendo dedo. Querían ir a Frómista. Por alguna razón, la más joven, sentada en el bordillo de la acera junto a la carretera, parecía agotada. Al vernos a los cuatro en el coche, no quisieron montar.
-We´re two, thank you.
Me quedé con la extraña sensación de que podíamos haberlas ayudado de alguna forma, a pesar de las leyes de tráfico, por supuesto.
¡Seguro que el universo les estaba preparando algo, o a alguien que les ayudara a vivir intensamente su momento!