miércoles, 30 de enero de 2013

El Juego Infinito visita el Colegio Azkorri

El pasado 25 de Enero se presentó El juego infinito en el Colegio Azkorri (Getxo). Tanto la directora del centro como la profesora de Lengua-Literatura de Bachillerato recibieron al escritor con las manos abiertas y la palabra rebosando amabilidad. El aire llevaba buenas sensaciones, como se dice ahora.
Pero describamos el proceso:

El escritor llega al centro, pregunta por la profesora responsable de la actividad y es llevado al aula, la biblioteca, donde dará la charla. Sólo necesita escuchar el sonido del saludo para saber qué tipo de personas, profesores o estudiantes, son los que recibirán sus palabras. Dejémonos llevar por la primera imagen para predecir unas cuantas cosas...


Después de una breve presentación, y para provocar la atención, el autor lee, y dramatiza, un relato corto -Dime que me amas- para hablar de dónde vienen las historias, de la diferencia entre la vida real y el hecho literario, y el estilo del autor.

Después presenta la novela: Un lugar, un tiempo, una acción con unos personajes muy especiales; aunque quizás sea el narrador de la historia el personaje más inesperado.


Se habla de libros y publicaciones, de temas  y subtemas, personajes reales y ficticios, de cómo nace y cómo se publica un libro, y de la experiencia viajera de ellos, los libros.

 Llega el momento en el que los asistentes  tienen la palabra, o al menos el libro en la mano.


 El resto... lo dirá el tiempo


Una amable conversación, la palabra, con un café en la mano lleva un hasta luego en una muy agradable jornada.



lunes, 28 de enero de 2013

El teatro y el escritor (1)

Quienes hemos vivido un poco sabemos que la vida nos ha llevado por los derroteros que ha querido. Y si no opones resistencia alguna a su marea, seguro que llegas a una bonita playa.
Al escritor le llevó, entre otros caminos,  por los senderos del teatro, por accidente, igual que cuando nacemos nos lleva por países y padres desconocidos e imprevistos. De ahí que esos derroteros vitales sean únicos e irrepetibles.
Corrían los años 70 y por accidente, pues,  fui llevado a colaborar con un grupo teatral de barrio, de parroquia, que era lo que había y se estilaba entonces. ¿Los artistas? Adolescentes. ¿La obra? Un musical que arrasaba. Música, humor, divertimento y... mensaje. Pero era tal la fuerza teatral que poseía aquella obra que de aquel grupo salieron "artistas" que dedicaron al teatro muchas obras en muchos lugares distintos.

No, no olvidé decir el lugar. Era tan sólo para crear curiosidad y expectación. Mi primer grupo teatral fue de Burgos y su nombre G.T.I. Gaviota (1.977). En aquellos años, pertenecer a un grupo amateur  e independiente era una medalla que brillaba al sol, y sin sol.


 Duró lo que dura la vida en cada encuentro. Y después de tres obras teatrales, alguna de ellas propia, los miembros se desperdigaron. De esa forma nacieron decenas de grupos de teatro de aficionados en Burgos, Aranda, León, Barcelona, Bilbao. Algunos miembros llegaros a profesionales (Burgos, Madrid y Barcelona) y todos, todos crearon un estilo y una forma de vivir creativa e imaginativa.
Casi cuarenta años después los miembros de aquel  G.T.I. Gaviota  siguen conservando su amistad y el buen gusto por la palabra artística en sus múltiples versiones e interpretaciones.

martes, 22 de enero de 2013

Javier puede morir: El color de los cuentos

Siempre se ha defendido que el color de un cuento viene dado por las palabras
¿Pero quién colorea las palabras?



 Revolviendo libros y proyectos, me encontré con un viejo cuaderno en el que había escrito las palabras de los relatos con  doble color, el suyo propio y el de las sensaciones.
Este relato fue escrito en el 2.004, pero el color de la picaresca es... de siempre.

sábado, 19 de enero de 2013

El fantasma mentiroso

La verdadera historia de "El fantasma mentiroso", de la 
Compañía de Teatro para Niños La Puerta Mágica / El Cau de L'unicorn,  igual que El principito, o Blancanieves, o muchos cuentos clásicos es una de esas historias inolvidables que marca la infancia y también la experiencia de los adultos.

Se estrenó hace 20 años y todavía sigue en cartel, sólo que ahora son los padres que la vieron quienes llevan a sus hijos al teatro para que no se pierdan esta experiencia de color, de música y de palabras.
La belleza de las imágenes, la ternura de los personajes, el humor constante, la acción imparable y el buen hacer artístico llevan a la perfección de lo que el público sueña de una obra de teatro -no diremos infantil pues hay un buen y sabroso bocado para los adultos.

Hoy aparece en YOU TUBE y vuelvo a recordar aquellas historias con preciosas canciones e imágenes que enseñaron a mis hijos en su tierna infancia el valor de la amistad, el peligro de la mentira, de hablar siempre mal de los demás, la grandeza del amor.
Y quiero compartirlo, sin más.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Héctor Alberto, Mayte y...África

Héctor Alberto, Maite y... África es un cuento dedicado a dos niños cuyos padres cometieron la locura -¡y el milagro!- de adoptar a dos niños africanos, sin conocerlos, por pura generosidad, como muchos otros padres, como todos los padres y madres.
Me conmovió la historia y quise obsequiar a estos dos hermanitos con un cuento.

El cuento debería leerse en clave musical. Es un cuento dedicado a las vocales porque África es una palabra totalmente musical.



Ee – aa – ooya – eé
Ee – aa – eoua – eé
Canta el viento…
Ee – aa – ooya – eé
Ee – aa –eoua- eé
Contestan la sabana y el desierto…
¡¡¡África!!!

Pensar en África es pensar en vocales abiertas, grandes, inmensas como su sabana, vibrantes como su sol, blancas como los dientes de un nubio, musicales como sus gentes.



- ¡Que ya vieneeen!
Héctor Alberto y Mayte cogieron sus cuadernos musicales, se colocaron en la puerta de entrada y se pusieron a cantar:

Ee – aa – ooya – eé
Ee – aa – eoua – eé

- ¿Qué cantáis? –les pregunté.
- Son nuestros nombres africanos –dijo Alberto.
-Es muy fácil hablar africano –continuó Mayte-. Sólo tienes que quitar las consonantes, que son duras y difíciles, y cantar con las vocales. Mira, yo soy  Aa – yy – aa – yyé.
- ¿Y quién decís que vienen?
- Ellos, nuestros hermanos.
- ¿Y de dónde vienen?
- Pues vienen de  Ee – ii – oo – ii – aá
- (Ambos) Ee – ii – oo – ii – aá.
- Y vuestros hermanos, ¿cómo son, cómo se llaman?
- Aún no lo sabemos –respondió la niña-. Yo los imagino negros y hermosos como cuando el sol ciega nuestros ojos.
- Pues yo –continuó el niño- los veo como grandes corredores compitiendo con el león… Mira, cierra los ojos y siéntelos correr…
Cerré los ojos por hacer feliz al niño y una estampida de animales (cebras, jirafas, búfalos, ñus…) sonaba enloquecedora  por la fuerza del corazón, los niños corriendo y saltando a su vera. Grandes saltos como el león y suave caída felina. Y mientras corrían por la sabana cantaban canciones africanas y reían:

¡¡¡Ee – aa – ooya – eé …  ee – aa – eoua – eé!!!

- ¿Lo ves? –dijeron al unísono los dos hermanos- ¡Nos están llamando!
Abrí los ojos.
- ¿Cómo habéis abierto esta puerta para comunicaros?
- Es un sueño –concedió Mayte.
- Sí, un sueño –aprobó Héctor.
- ¿Un sueño? – pregunté con curiosidad.
- Cuando nuestros padres nos dijeron que íbamos a tener dos hermanitos, tuvimos un sueño, los dos, el mismo sueño…


- ¿Y qué pasó?
- Yo soñé con el león y el boabab.
- Yo con el desierto y el mar.
- La sabana y las praderas africanas…
- La música y el baile del tan-tán.
- Y no dejaban de llamar, de cantar y de decir:

Ee – aa – ueoa –oó    Ee – aa  - ueoa – oo

- ¿Y qué quiere decir? –pregunté yo.
- Que quieren llenar nuestro corazón –respondieron los dos.
- ¿Y no tenéis miedo?
- ¿Por qué? Van a ser nuestros hermanos. ¿Tú tienes miedo de tus hermanos?
- Pero no sabrán hablar vuestra lengua…
- ¿Tú sabías hablar cuando llegaste a la tierra? Pues para ellos será como  llegar por primera, pero otra vez, a nuestro pequeño planeta.
- ¿Y vuestros amigos les aceptarán?
- ¡Claro! ¿Por qué no? Sois los adultos los que tenéis ideas raras, los que a menudo decís tonterías y nos tratáis a los niños como si fuéramos tontos; pero somos mucho más inteligentes de lo que pensáis. Además, tenemos muchas cosas que contarnos y enseñarnos…


- El mar azul, la verde montaña…
- La risa de la hiena, el bostezo del león…
- El pato cuchara y el jilguero…
- El colegio, alguna nueva canción…


- Os sentiréis felices con ellos?
- ¿Tú no?
Callé. Cerré los ojos y escuché con el corazón:

Ee – aa – ooya – eé   Ee – aa – eoua – eé

Aa – yy – aa – yyé   Aa – yy – aa – yyé

Ee – ii – oo – ii – aá    Ee – ii – oo – ii – aá.

Han pasado varios meses y confieso que todas las noches, al cerrar los ojos, oigo primero los nombres de Héctor y Mayte, en africano, y luego el espíritu de sus hermanos, el espíritu de la sabana y del cielo raso de África golpeando mis sueños.



Ee – aa – ooya – eé 
Ee – aa – eoua – eé
Aa – yy – aa – yyé
Ee – ii – oo – ii – aá 
Ee – ii – oo – ii – aá.

E   T  I   O  P Í  A  




Este cuento fue escrito por
J.  Carlos Martínez
e ilustrado por
Daniel Martínez  y  Roser Castellvi
(“La Puerta Mágica / El Cau de l'Unicorn
Teatro Negro para Niños”)

para Héctor Alberto Y Mayte
para celebrar la venida de sus dos hermanitos
                                 de Etiopía


Noja, 27 de Julio de 2012